La minería canadiense socava la democracia en América Central

28 agosto 2015

Más allá de la nueva ley minera, Canadá se posicionó favorablemente en el Acuerdo Canadá-Honduras de Libre Comercio de 2014, que beneficia las relaciones comerciales de las industrias con el Estado.
Las empresas mineras canadienses representan el 75 por ciento de las empresas extractivas del mundo. Canadá está literalmente desenterrando el planeta.
El Ministro de Relaciones Exteriores Ed Fast dice, "el sector minero de Canadá... es líder mundial en prácticas mineras responsables y estamos orgullosos de la prosperidad que este sector está creando en el país y en todos los rincones del globo".
Sin embargo, los costos políticos, sociales y ambientales son mayores que los que el gobierno o las corporaciones mineras canadienses quieren hacernos creer.
En América Latina, Canadá y su industria extractiva son vistos como los nuevos conquistadores; tienen sed de tierra y minerales y están hambrientos de poder. Las empresas mineras canadienses a menudo se sitúan en el epicentro de los conflictos de las comunidades, tanto en las comunidades indígenas como no indígenas, y están vinculadas con la violencia, la degradación ambiental, la corrupción y el asesinato. Una investigación realizada por la propia firma canadiense ‘Prospectors and Development Association of Canada (PDAC)’ encontró que las empresas mineras canadienses son responsables por la mayoría de abusos contra los Derechos Humanos y ambientales a nivel mundial. Ejemplos terribles en Guatemala, El Salvador y Honduras erosionan aún más las alegaciones de Canadá de que está llevando  lo "bueno" al mundo.